En breve
Diseña tu acción para que tu objetivo se vea obligado a tomar una decisión, y que todas sus opciones disponibles resulten a tu favor. Esto se conoce como un dilema de decisión.
Si diseñas bien tu acción, puedes obligar a tu objetivo a llegar a una situación donde no tenga opciones: donde está “condenado si lo hace, y condenado si no lo hace." Esto se conoce como un dilema de decisión.
La marcha de la Sal de Gandhi en 1930, le presentó a las autoridades británicas un dilema de decisión clásico: golpear y detener a Gandhi y a sus partidarios y convertirlos en mártires para el movimiento, o dejarlos marchar al mar en abierto desafío a la autoridad británica y el Acta de la Sal.
Muchas acciones con objetivos concretos (como un bloqueo o una sentada) requieren de un dilema de decisión para tener éxito. Una sentada en una sede corporativa, por ejemplo, debe dejar a su objetivo con sólo dos opciones, si no están dispuestos a satisfacer las demandas: 1) expulsar a los activistas por la fuerza y enfrentarse a la atención pública negativa que esto causaría, o 2) esperar a que se vaya, lo que permitirá atraer más atención y apoyo para la causa, mientras que las operaciones normales de la corporación son interrumpidas.
Cuando se hacen con habilidad, los dilemas de decisión pueden ayudar a ganar grandes concesiones por parte de objetivos poderosos.