Historia

La marcha de la sal

Gandhi durante la Marcha de la sal, marzo de 1930.

En breve

En 1930, Gandhi lideró con gran popularidad una marcha hacia el mar para recolectar sal (dado que estaba prohibido para los indios producirla), lo que forzó al Raj británico a entrar en un dilema de decisión clásico y abrió el camino para la independencia india.

La grandeza de Gandhi yacía en hacer lo que todos podrían pero no hacen.

— Louis Fischer, biógrafo de Gandhi

Cualquier conjunto de acciones creativas que valga la pena incluiría una referencia a la famosa marcha de Gandhi — y la conversación estaría condimentada con lecciones prácticas y estratégicas que aún resuenan hasta nuestros días.

A medida que la producción de sal se extendió, y los británicos respondieron brutalmente, la fachada de civilidad del imperio cayó, y finalmente desapareció por completo.

En 1930, el Congreso Nacional de India adoptó ‘satyagraha’ (esencialmente, la protesta no violenta) como su táctica principal en la campaña por la independencia. Mahatma Gandhi fue designado para desarrollar un plan de acción; propuso marchar al mar para producir sal, en resistencia al Acta de la Sal de 1882. La violación del Acta de la Sal, que hacía ilegal que cualquier persona pudiese recolectar o producir sal excepto ciudadanos británicos autorizados, no captó la imaginación de los delegados inmediatamente, y según consta, causó algo de risa en el congreso. El Raj (como se conocía al imperio británico en India) tampoco tomó esta idea como una amenaza. Como Peter Ackerman y Jack Duvall señalan en su libro “A Force More Powerful” [Una Fuerza Más Poderosa], el virrey Lord Irwin de hecho escribió a Londres para informar: “Al presente, la expectativa de una campaña de sal no me deja sin dormir por la noche.”

Sin embargo, esto cambiaría pronto, a medida que la marcha de la sal, que comenzó con alrededor de ochenta hombres, reuniera rápidamente partidarios en su camino al Océano Índico. Gandhi enmarcó la marcha de 386 kilómetros desde su ashram al mar, en el contexto de una práctica cultural tradicional conocida como ‘padyatra’ (una larga marcha espiritual). Esto no sólo ayudó a hacer que el programa completo fuera más entendible para el público indio, sino que abrió la posibilidad de divulgación, de reunir a más simpatizantes, de educarlos y capacitarlos, y llegar a la prensa nacional e internacional. Los equipos de avanzada dirigían la ruta y los seguidores dormían al aire libre en cada pueblo para ser más accesibles.

Cuando él y más de 12,000 partidarios finalmente llegaron al mar, el día elegido para elaborar sal era el aniversario número diez de la primera ronda de acciones de resistencia nacional. Los británicos reaccionaron lentamente al principio, permitiendo que más indios se unieran a la protesta. Como la elaboración de sal se expandió, y los británicos respondieron brutalmente, la fachada de civilidad del imperio comenzó a decaer y finalmente desapareció por completo.

Teoría clave

Prefiguración

La producción de sal, unida a una mejora en la calidad de vida y a aspiraciones políticas de independencia, ofreció una pauta para el “trabajo constructivo” que fue la columna vertebral de un sinnúmero de esfuerzos de resistencia indios, que incluyeron la defensa de la tela artesanal, las escuelas y los jardines. De hecho, la marcha entera fue establecida para prefigurar una forma de vida y estructura social alternativa que fuera capaz de modelar una sociedad ind¡a ideal (y económicamente autosustentable), y que preparase a los indios para asumir un liderazgo político.

Táctica clave

Caravana o caminata

El acto de marchar y la acción culminante de fabricar sal en el borde de mar, aunque podría parecer simple, de hecho ofreció a las masas una posibilidad de actuar con coraje a través de una acción coordinada y dispersa al mismo tiempo. A medida que la marcha atrajo más adherentes, y que el movimiento creció, los pilares del poder del imperio [] (Pillars of support) se dañaron seriamente. La marcha de la sal colocó el escenario para la independencia de India, ya que los indios y los británicos por igual se dieron cuenta de que esa regla no era aplicable sin el consentimiento de los gobernados. Y ese consentimiento se había disuelto en el mar.

Principios clave

Poner al objetivo en un dilema de decisión

La resistencia pública de la marcha de la sal puso al imperio en un dilema doble clásico: cada elaborador de sal arrestado se convertiría en un mártir del movimiento y expondría la mano brutal del régimen. Por supuesto, si no se hacía nada, también se daba espacio al movimiento para crecer, o peor aún, para que los espectadores pensaran que los británicos habían perdido su voluntad o la capacidad de controlar la situación.

Elegir el objetivo sabiamente

Desafiar el Impuesto Británico a la Sal encarnó perfectamente la injusticia de la norma británica. La carga de este impuesto regresivo era desproporcionada para aquellos con menores recursos para costearlo. Desafiarlo ofreció una forma para que cualquiera con acceso al agua salada — clase alta o intocable, hinduistas o musulmanes — pudiese participar. Eventos de participación y educación se utilizaron a lo largo de la marcha para ampliar su alcance.

Aprende más

The Indian Independence Struggle (1930-31)
Lester Kurtz, International Center on Nonviolent Conflict, 2009