En breve
En los regímenes represivos, el hecho de criticar directamente a las autoridades puede ser peligroso. Una forma de desafiar la legitimidad del régimen con menor riesgo es centrar la atención en las luchas económicas de todos los días, por ejemplo, los precios elevados.
Vivir bajo el gobierno de un régimen represivo puede ser muy peligroso para las personas que luchan por la justicia social. Criticar abiertamente a las autoridades o hablar sobre temas políticos puede hacer que seas acosado, vigilado, amenazado, encarcelado o peor.
Para aquellos que están decididos a no ser silenciados o intimidados, centrarse en las críticas sobre los desafíos obvios que enfrentan casi todas las personas en la calle conlleva un menor riesgo de represalias. Por ejemplo, es más seguro criticar al régimen indirectamente, poniendo de relieve hechos como la escasez de pan, problemas de aguas residuales, cortes de electricidad o altos precios del combustible, que denunciar directamente la corrupción o violación de la ley de quienes detentan el poder.
Por otra parte, es más probable que el hecho de abordar las preocupaciones cotidianas atraiga el apoyo público a tu causa, en comparación con la apatía, o, a veces el miedo y la ira, que podrían provocar las demandas directamente políticas. Elegir un tema tan obvio y básico contra cuya lógica casi nadie argumentaría - como la comida o la salud - por no hablar de la electricidad asequible y en buen funcionamiento - puede ser útil en tales circunstancias.
Ejemplos del mundo real

Demanding the protection of water resources from corporate exploitation, 15,000 indigenous people gathered to protest in Guatemala City.