En breve
En 2014, cientos de estudiantes se embarcaron en una larga marcha de 580 kilómetros a través de Myanmar para protestar por el intento del Parlamento controlado por los militares de prohibir las organizaciones estudiantiles.
En 2011, más de 50 años de régimen militar en Myanmar terminaron formalmente y, bajo un nuevo gobierno cuasi-civil, el país se abrió al mundo. Sin embargo, siguen existiendo problemas importantes. Uno de ellos surgió en 2014, cuando el gobierno respaldado por los militares introdujo la Ley de Educación Nacional. Disfrazada como un proceso de "reforma", la verdadera intención de la ley era instituir un nuevo sistema de educación opresivo. Bajo esta ley, las organizaciones estudiantiles existentes se volverían ilegales, y serían reemplazadas por asociaciones de estudiantes y profesores patrocinadas (y controladas) por el Estado.
Los estudiantes han estado al centro de los movimientos democráticos a lo largo de toda la historia de Myanmar.
Las organizaciones estudiantiles pidieron enmiendas al proyecto de ley, pero fueron ignoradas. Aunque con números reducidos, optaron por ponerse de pie y luchar. El gobierno apoyado por los militares está particularmente preocupado por las protestas de las organizaciones estudiantiles, ya que han representado un papel fundamental en los movimientos democráticos en el pasado, movientos que van desde la lucha por la independencia de las potencias coloniales hasta los diversos movimientos contra los regímenes militares opresivos, incluido el Levantamiento 8888 y la Revolución Azafrán de 2007.
La estrategia de los estudiantes era reclutar partidarios, contrarrestar las reformas propuestas y presionar para mejorar la financiación de la educación, todo al mismo tiempo. Dos meses después de la aprobación de la ley, los estudiantes iniciaron una protesta de cuatro días en Yangon y pidieron al parlamento y al gobierno dialogar abiertamente con ellos por 60 días para discutir las enmiendas a la ley.
Como sus llamados al diálogo fueron ignorados, los estudiantes decidieron realizar una marcha de protesta de Mandalay a Yangon en enero de 2015 - una marcha de 580 kilómetros desde el centro de Myanmar al sur. La larga marcha fue un movimiento muy estratégico por parte de los estudiantes. Dio voz al descontento generalizado ante esta ley problemática y su creación de organizaciones de estudiantes y profesores patrocinados por el Estado. Los estudiantes realizaron manifestaciones públicas en las principales ciudades del país, por separado y como parte de la gran marcha.
Cuando los jóvenes estudiantes salieron valientemente a las calles, la sociedad civil les extendió su apoyo, al tiempo que tomaba consciencia de que la ley no era democrática y que había sido aprobada sin escrutinio. La marcha permitió que el público y los medios se tomaran el tiempo para entender los defectos de la ley, además de otras fallas en el plan de la reforma educativa en su conjunto. La campaña ganó impulso y ocupó las portadas de los periódicos durante meses. Monjes, jóvenes, sociedad civil, celebridades y el público en general manifestaban su apoyo a los estudiantes. Mientras el apoyo público aumentaba, se socavaba toda legitimidad que hubiera podido tener la impopular, recién formada, organización de estudiantes patrocinada por el Estado. El público se dio cuenta de que no era más que un intento de debilitar las organizaciones estudiantiles independientes.
Teoría clave
Cuando la nueva ley prohibió las organizaciones estudiantiles existentes, los estudiantes podrían haber aceptado simplemente nuevas normas del gobierno. En cambio, tomaron el asunto en sus manos. Las organizaciones no solo se negaron a cumplir con la ley, sino que reclutaron a más miembros y pasaron a la ofensiva, al fortalecimiento de su legitimidad ganando la simpatía y el apoyo de la gente.
Táctica clave
La elección táctica de una marcha o caminata larga, fue inteligente por varias razones: era una forma audaz y dramática de llevar la causa de los estudiantes a las personas comunes. Al marchar por muchas ciudades y pueblos, los estudiantes involucraron a personas de todo el país, no sólo de la ciudad más grande, Yangon. También crearon una gran narrativa de campaña, lo que permitió a los estudiantes generar poco a poco más apoyo y captar la atención, y así ejercer presión sobre el gobierno. Por último, en cierto sentido, también se dio el tiempo suficiente al gobierno para ceder ante la demanda central de los estudiantes.
Principio clave
Debido a la función heroica que los estudiantes birmanos han desempeñado históricamente en la lucha de su país por la democracia, el pueblo de Birmania ya estaba predispuesto a ver a los estudiantes bajo una luz favorable. Así, una vez que fueron testigos de la valentía de los que marcharon y de la respuesta violenta del gobierno, el público apoyó rápidamente a los estudiantes, y muchos partidarios de alto perfil comenzaron a hablar a favor de la reforma educativa.