En breve
Para protestar contra el acoso continuo y los desorbitados e ilegales cobros impositivos por parte de los recaudadores de impuestos, los taxistas y cobradores de toda Kampala aparcaron sus vehículos y dejaron de trabajar.
En Kampala, el sistema de transporte depende en gran medida del trabajo de los taxistas y cobradores, ya que no hay otro medio de transporte, aparte de los matatus (furgonetas), boda bodas (motocicletas), y unos pocos autobuses.
En julio de 2011, los taxistas y cobradores decidieron dejar de trabajar y estacionar sus vehículos para mostrar su descontento contra el acoso, los gravámenes desorbitados por llevar cargas ilegales (excesivas), y las exageradas cuotas de la Asociación de Operadores y Conductores de Taxis de Uganda (Uganda Taxi Operators and Drivers Association). Los conductores en huelga querían que el gobierno pusiera fin al acoso y la recaudación abusiva de impuestos, por lo que hicieron una huelga que puso al gobierno en un dilema de decisión.
Al no haber casi ningún medio de transporte disponible, la gente se vio obligada a caminar hasta su lugar de trabajo o tuvo que pagar hasta el triple de la tarifa normal en aquellos taxis cuyos operadores decidieron no participar en la huelga. Algunas escuelas y empresas tuvieron que cerrar. Debido a la falta de transporte, la policía detuvo a los conductores, lo que lejos de resolver el problema en cuestión, sólo lo agravó aún más. La insatisfacción ciudadana se extendió y al final, este descontento obligó al gobierno a eliminar los gravámenes opresivos y liberar a los conductores que habían sido detenidos.