Principio

¿Te gustaría tener algo de estructura en tu momentum?

Manifestante del “Movimiento de los Paraguas” de Hong Kong en el 2014 se levanta desafiante mientras el gas lacrimógeno flota por las calles.

En breve

El éxito proviene de la incorporación de la fuerza tanto de las protestas masivas como de la organización basada en una estructura, de modo que los estallidos de la revuelta generalizada complementan una organización a largo plazo.

Uno no organiza movimientos; uno construye organizaciones, y si los movimientos emergen, se puede fluir con a esa energía y crecer. Occupy Wall Street avanzó en tres meses más de lo que muchos de nosotros hicimos en tres décadas.

— Danny Cantor, Fundador del Partido de Familias Trabajadoras (Working Families Party).

Por mucho tiempo ha existido un abismo entre dos enfoques diferentes para crear un cambio social.

Los organizadores de movimientos laborales y de organizaciones basadas en la comunidad, suelen centrarse en el reclutamiento persona a persona, el desarrollo cuidadoso de liderazgo, y la creación de órganos institucionales estables que pueden aprovechar el poder de sus miembros con el tiempo. Con una tradición organizadora, este enfoque puede ser descrito como uno basado en la "estructura".

El reto aquí es cómo combinar los levantamientos explosivos a corto plazo con la organización a largo plazo, para hacer que los movimientos sean más sostenibles.

Por el contrario, las revueltas de base amplia, como las que sacudieron al mundo en el año 2011, se han caracterizado por la desobediencia rebelde y generalizada, fuera de los confines de cualquier organización formal. Este enfoque hace hincapié en la fuerza destructora de las movilizaciones de masas que se unen rápidamente, en atraer a personas sin participación previa en la organización, y dejar que las élites establecidas luchen para adaptarse a un nuevo panorama político. Esta tradición se puede denominar "protesta masiva".

La división entre la "estructura" y la "protesta masiva", o entre la organización a largo plazo y los levantamientos desestabilizadores, es una constante través de la historia de los movimientos sociales. No es que uno de estos enfoques sea correcto y el otro equivocado; ambos tienen sus puntos fuertes y débiles. El truco para los organizadores es averiguar cómo los puntos fuertes de cada uno se pueden utilizar en conjunto, de manera que la organización a largo plazo y los estallidos de revuelta se complementen mutuamente.

Por desgracia, a menudo hay desconfianza en ambas direcciones que primero hay que superar. Los defensores de la protesta masiva se resisten a las políticas "transaccionales" de la organización basada en la estructura, y los acuerdos tácticas con detentores del poder que estas políticas tienden a promover. Se preguntan cómo es posible que, incluso tras una larga serie de victorias incrementales, pueda surgir un cambio significativo en las reglas del juego. Mientras tanto, los organizadores que se basan en la estructura suelen desconfiar de las movilizaciones de los movimientos porque el poder desestabilizador es difícil de entender, y aún más difícil de dirigir. ¿Pueden los estallidos de desafío masivo realmente ser activados y magnificados intencionalmente? Si es así, ¿cómo, exactamente?

Afortunadamente, el pensamiento de los movimientos sociales está experimentando un renacimiento en este tema, en el que las tradiciones de la no violencia estratégica proporcionan una visión práctica y crítica de cómo organizar la protesta masiva. No se trata sólo de las condiciones favorables o no favorables sobre las que los organizadores tienen poco control, sino de las habilidades que los organizadores pueden aportar para ayudar a moldear la movilización de masas. Estas habilidades incluyen la capacidad de reconocer cuándo el terreno es fértil para la protesta, el talento para la puesta en escena de actos creativos y provocativos de desobediencia civil, la capacidad de intensificar la protesta de manera inteligente (ver: PRINCIPIO: Escalar estratégicamente) una vez que ésta ya está en marcha, y la previsión para asegurar que los ciclos desestabilizadores de corta duración contribuyan a promover los objetivos a largo plazo.

Muchos de los nuevos activistas son atraídos hacia la política a través de la energía de una movilización masiva, pero se decepcionan cuando estos movimientos disminuyen repentinamente, como inevitablemente lo hacen. El desafío aquí es cómo combinar los levantamientos explosivos de corta duración con la organización a largo plazo para hacer que los movimientos sean más sostenibles. Desde la perspectiva opuesta, organizadores veteranos comunitarios que han experimentado recientemente el enorme impulso que los estallidos desestabilizadores pueden generar — aunque gran parte de ese impulso sea fugaz — se han mostrado dispuestos a reconsiderar su enfoque en las organizaciones, a raíz de los movimientos.

Un enfoque basado en la protesta masiva no debe negar la importancia del establecimiento de estructuras de organización, al igual que una apreciación de la estructura no debe excluir el apoyo a la movilización generalizada durante los períodos de máxima actividad. Un modelo de organización que integra ambos enfoques se pregunta: ¿Qué pueden hacer los organizadores para maximizar el impacto a largo plazo de la fuerza desestabilizadora?

Aprende más

Dan Cantor’s Machine
*The American Prospect*, January/February 2014