En breve
Cuando el gobierno de Jordania firmó una carta de intenciones para importar el equivalente a US$15 mil millones de gas natural de Israel, activistas de base jordanos movilizaron la oposición popular en contra del acuerdo propuesto.
En septiembre de 2014, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica de Jordania firmó una carta de intenciones para importar gas natural de los campos de Leviatán, controlados por Israel en alta mar, en las aguas del Mediterráneo. Cuando la noticia del acuerdo salió a la luz, surgió una campaña de base masiva para oponerse a la oferta.
¿Por qué provocó el acuerdo una oposición tan feroz? Primero y ante todo, el acuerdo implicaría normalizar las relaciones con un estado colonial. También pondría en peligro la estabilidad económica y la soberanía política de Jordania. Por otro lado, mediante la compra de gas a Israel, los jordanos indirectamente financiarían las operaciones militares, los asentamientos y la ocupación de Israel a través de sus facturas de electricidad. Por último, el acuerdo podría convertir a la "paz fría” entre Jordania e Israel en una más cálida, lo que socavaría los esfuerzos mundiales para boicotear y aislar a Israel por sus violaciones contra la población indígena palestina y su tierra.
La campaña unificó a diferentes actores de la arena política, movilizó a un parlamento que se encontraba dormido, y elevó la cuestión a un asunto que concierne a todos los ciudadanos.
La campaña tiene como objetivo detener el acuerdo propuesto y cancelar la carta de intenciones. Las bases jordanas se movilizaron en contra del acuerdo de varias maneras, comenzando por la sensibilización del público en general y el desafío a la información errónea emitida por el gobierno. Después se ampliaron las manifestaciones y peticiones, hasta que finalmente se movilizó exitosamente a la mayoría de los miembros del parlamento para votar en contra del acuerdo. La campaña incluso montó un juicio popular contra el gobierno.
En respuesta a la información engañosa difundida por el gobierno al público, el "Comité de coordinación jordano contra la importación de gas desde Israel" llevó a cabo un estudio a fondo que reveló los detalles financieros y los efectos políticos de la medida para Jordania y su pueblo, contrarrestando eficazmente los argumentos engañosos del gobierno.
Una vez que la oposición al acuerdo de gas se elevó a una cuestión de amplio interés público y se compartió información clara con las personas, las dinámicas de poder cambiaron drásticamente. Pronto una abrumadora mayoría de la población se opuso a la oferta.
Entre los varios grupos activos en esta campaña se encontraba el grupo de Boicot, Desinversión y Sanciones en Jordania. El BDS en Jordania organizó sesiones educativas sobre el acuerdo, así como una sesión de presión telefónica para movilizar a los miembros del parlamento (ver: TÁCTICA: Presión telefónica). Como resultado, se aseguró una amplia oposición al acuerdo en el parlamento, y se llevó a cabo una sesión de responsabilidad pública en presencia del Primer Ministro y el Ministro de Energía, en la que una gran mayoría del parlamento votó en contra del acuerdo y también adoptó varias recomendaciones, incluyendo la cancelación de la carta de intenciones.
Después se formó una gran coalición nacional, la "Coalición nacional jordana contra la importación de gas desde Israel", que agrupa a los principales partidos políticos, sindicatos, grupos de base, miembros del parlamento y otros, para consolidar el rechazo público unificado a la propuesta (ver: METODOLOGÍA: Análisis de espectro de aliados). Las protestas y manifestaciones continuaron dirigiéndose a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica de Jordania y a la Oficina del Primer Ministro. Escritores y figuras influyentes se pronunciaron en contra del acuerdo del gas, y la Coalición nacional organizó un juicio popular contra el Consejo de Ministros y la Empresa Nacional de Energía Eléctrica.
A pesar de la sorprendente victoria de la campaña en el parlamento y en las calles, la autoridad para tomar la decisión final recae en el gobierno. Quien aún no ha hecho pública una decisión oficial sobre si el acuerdo procederá o no. Al día de hoy, la campaña continúa para presionar al gobierno a cancelar el acuerdo propuesto.
Teoría clave
En un estado de amenaza o riesgo inminente, la gente deja de lado sus diferencias y se une en gran número para responder a una emergencia. Cuando se firmó la carta de intenciones, la gente esperaba que se alcanzara un acuerdo formal en pocos meses, por lo que enormes cantidades de personas se movilizaron para protestar en contra. Ahora que la amenaza inminente se ha desvanecido, un número mucho menor de personas siguen siendo parte de la organización cotidiana en contra del acuerdo. Sin embargo, las redes permanecen alerta, y una vez que vuelvan a aparecer signos de amenaza, los organizadores esperan encontrar un gran número de personas que una vez más estará dispuesta a actuar para oponerse a la propuesta.
Táctica clave
El parlamento jordano y las elecciones no son modelos de democracia: era muy inusual que un gran número de personas llamase a los miembros del parlamento para presionarlos sobre un tema. Esta novedad hizo que la táctica fuese muy efectiva. Probablemente por primera vez, los miembros del parlamento jordanos tenían que defender su posición, una y otra vez, ante el público. Al principio, fue difícil que los parlamentarios creyeran que no éramos periodistas, pero más tarde, la presión telefónica se convirtió en el tema político más importante de la temporada y ayudó a construir fuertes lazos con los parlamentarios, algunos de los cuales se convirtieron en grandes aliados de la campaña.
Principios clave
La campaña no sacó todas sus cartas al comienzo, ya que los organizadores estaban conscientes de que era una batalla a largo plazo. Por ello, la campaña se inició con la sensibilización del público y el desafío a la información errónea gobierno, la ampliación de las manifestaciones y peticiones, y luego, la movilización de la mayoría del parlamento para votar en contra del acuerdo y la celebración de un juicio popular contra el gobierno. Esto permitió que la campaña siguiera siendo sostenible, garantizando al mismo tiempo que el gobierno y la Compañía Nacional de Energía Eléctrica sintieran el calor de la oposición de forma continua. Cuanto más grandes las acciones y más ambiciosas las tácticas, mayor será el impacto sobre la posición del gobierno.
Lo primero que los activistas y grupos hicieron fue etiquetar al gobierno y a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica como los villanos, por engañar al público mediante la difusión de información falsa y por poner en peligro la soberanía y la independencia del país. Como este encuadre del problema se hizo más y más popular, los activistas fueron capaces de persuadir al público en general de tomar partido. Una vez que se dibujaron las líneas de batalla, muy pocas personas querían ser vistas del lado de los villanos.