En breve
Los videos musicales relacionados con la justicia social combinan el poder contagioso de la música con elementos visuales atractivos para denunciar la injusticia e inspirar a potenciales aliados a la acción.
La música ha desempeñado un papel importante en la generación y mantenimiento de las comunidades de activistas y movimientos sociales. Los videos de justicia social llevan este poder un paso más allá, combinando el poder contagioso de la música con elementos visuales atractivos para denunciar la injusticia e inspirar a potenciales aliados a la acción. Normalmente resultado de la colaboración entre músicos, activistas y camarógrafos, los videos de justicia social transforman una herramienta clásica - la música de protesta - para la organización y la movilización comunitaria de masas del siglo XXI en el sur global.
En contextos políticos de alto riesgo, los videos musicales de justicia social literalmente pueden romper el silencio y preparar el terreno para la organización local. En el norte de Birmania, la banda de rock BLAST se asoció con los estudiantes y la Unión de Jóvenes de Kachin, el Grupo de Redes y Desarrollo de Kachin, y el Grupo de Noticias de Kachin para lanzar un álbum de videos musicales estilo karaoke en el año 2010, destacando una crisis ambiental emergente. Dos canciones de éxito, "Ley Aka" y "Malikha" dieron voz a los gritos del río Mali, y así llamaron la atención sobre los estragos ecológicos y culturales causados por la presa de Myitsone de construcción china. Las coaliciones locales y nacionales pudieron ampliar el conocimiento generalizado de los efectos destructivos de la presa y montar una campaña exitosa que ayudó a que la construcción de la presa se suspendiera en el año 2011.
El rock y el hip-hop proporcionan aperturas rítmicas para canalizar la ira de maneras que puedan conmover a aliados difíciles de alcanzar y a quienes detentan el poder.
En ciertos casos, un video musical viral puede convertir una pequeña campaña en una sensación transnacional - atrayendo nuevos aliados importantes que pueden cambiar el equilibrio de poder. En 2015, la rapera del sur de la India Sofia Ashraf y el colectivo Vettiver, reutilizaron "Anaconda” de Nicki Manaj, para denunciar a Unilever por la contaminación con mercurio en Kodaikanal, Tamil Nadu. El vídeo resultante, "Kodaikanal Won’t" (Kodaikanal no), se volvió viral, generando cerca de 4 millones de visitas y un aumento de firmas para una petición en línea que pedía justicia para los ex-trabajadores envenenados. El vídeo catapultó 15 años de esfuerzos de organización local en un escenario internacional, ganando nuevos aliados transnacionales y cobertura en los medios de comunicación. Meses de campaña intensificada y un boicot a los productos de Unilever obligaron a la empresa a hacer lo que antes era impensable: compensar a los trabajadores de Kodaikanal.
Los videos de justicia social no sólo han remezclado canciones o géneros populares desde el norte global, sino que también han contribuido a la revitalización de las lenguas indígenas y tradicionales, la música, la danza y la narración. Un vídeo impresionante del colectivo de arte con sede en Nueva York, Semillas, por ejemplo, canaliza el poder de la danza indígena, el hip hop, y el ballet para contar la historia de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, México.
Si bien las producciones de gran presupuesto y con músicos de alto perfil sin duda pueden llamar la atención del público (ver el vídeo de 2015 "Borders"(“Fronteras”) de MIA sobre la crisis de los refugiados),los vídeos de bajo presupuesto pueden ser igualmente poderosos. "Kodaikanal Won’t" fue un éxito en un solo día. En áreas con acceso a Internet lento o escaso, se reproducen discos compactos de video karaoke (VCD) de baja resolución a bajo costo, circulan a través redes subterráneas, o se venden en las esquinas.
Los videos musicales pueden abarcar una serie de temas con mayor eficacia que el discurso por sí solo. Las demostraciones audiovisuales pueden subvertir narrativas dominantes, al impugnar las afirmaciones del gobierno con los impactos visibles en el terreno. Tales detalles sensoriales pueden trabajar en conjunto con letras potentes que denuncian la hipocresía de quienes detentan el poder, como las empresas sensibles al poder de los consumidores o los gobiernos que son avergonzados por las voces de sus ciudadanos. Si bien la indignación activista no suele encontrar canales productivos, los géneros musicales como el rock y el hip-hop proporcionan aperturas rítmicas para canalizar la ira de maneras que puedan conmover a aliados difíciles de alcanzar y a quienes detentan el poder [] (Hamoq y Hamas).
Principio clave
Un video musical bien planeado puede servir como una herramienta de organización impactante para activar aliados muy necesarios. Mientras que Jan Pan preparó el terreno para la organización local sobre un tema que de otra forma sería desconocido, "Kodaikanal Won’t" tuvo éxito en movilizar la solidaridad transnacional para una campaña local a largo plazo. De este modo, el video desplazó a aliados internacionales, potenciales pero pasivos, a aliados activos, movilizando a miles de personas a tomar acciones en las redes sociales y boicotear los productos de Unilever. El resultado fue un desastre global de relaciones públicas que dejó a Unilever sin más remedio que finalmente compensar a sus antiguos empleados envenenados.
Ejemplos del mundo real

Introducing the world to the amazingly talented youth of Grassy Narrows First Nation.

Written by Chennai-born rapper Sofia Ashraf and set to Nicki Minaj's “Anaconda,” the video takes an undisguised jab at Unilever.

News segment by Arturo Conde, NBC News.