En breve
Las acciones creativas requieren de un equilibrio prudente entre el arte y el mensaje. Para hacer que nuevas personas apoyen tu causa, necesitas no solo persuadirlos sino inspirarlos.
El arte no es un espejo sostenido por la realidad sino un martillo con el cual darle forma”.
— Bertolt Brecht
“Arte político”. Fácil de decir, difícil de hacer. El arte busca explorar cuestiones profundas. La política exige direcciones y mensajes claros. Esa es una tensión difícil de manejar. A veces, son necesarios ciertos trucos rápidos para hacerlo; algunas veces vale la pena profundizar — en nuestro oficio y en nosotros mismos — para movilizar los poderes únicos del arte.
“Si pudiera decirte lo que significaba” , dijo una vez Martha Graham, “no habría razón para bailarlo”. A diferencia de la política, que tiende a la prosa simple y la repetición sin fin, el arte va más allá de los significados explícitos para conectarse con la parte más elusiva y conmovedora del ser humano — un tema que acarrea compromiso si realmente queremos cambiar el mundo.
El arte nos invita a pensar en cambio de decirnos qué pensar.
La canción tiene sus propios poderes. Cantar juntos construye lazos emocionales y armonías — literal y figurativamente. La canción nos hace sentir poderosos y unidos de una manera que nada más lo puede hacer. Durante la división de la Unión Soviética en 1989, el movimiento de liberación de Estonia usó las canciones tradicionales de country en la resistencia al trabajo. En una sola coyuntura, todo un cuarto de la población cantaron unidos en las calles, enfrentándose a los tanques soviéticos.
Consideremos el poder del Guernica de Picasso. Un lienzo llamativo y visceral pintado en protesta al primer bombardeo aéreo contra civiles, su aura como un símbolo global de la devastación sin sentido de la guerra fue lo suficientemente fuerte setenta años después cuando la administración de Bush se sintió obligada a cubrir con un trapo una copia de la pintura mientras Colin Powell hablaba en las Naciones Unidas presionando sobre la guerra con Iraq. Imágenes de Guernica continúa resurgiendo en marchas anti-guerra en todo el mundo.
La publicidad es la forma de arte dominante en el capitalismo, así como una ciencia para los mensajes. En los ochentas, Gran Fury, un activista colectivo del SIDA, usó el poder artístico y de los mensajes gráficos para llevar la epidemia del SIDA al frente como tema central y mover una conversación social crítica en una dirección que nunca antes había tomado. Su publicidad en los buses “Besarse no mata: La codicia e indiferencia si lo hace” and Indifference Do” bus y parejas de sexos mixtos besándose no solo fueron explícitos en su contenido visual sino también bonitos, modernos, emotivos y evocativos.
El arte nos invita a pensar en cambio de decirnos qué pensar. Este es uno de sus grandes poderes y si se hace del arte accesible y lo suficientemente bello, las personas querrán seguirlo hasta donde vaya; y porque ellos mismos están decidiendo a donde ir con este, se conectarán más fácil con su propia experiencia.
el balance correcto entre arte y mensaje puede mover los corazones y las mentes. Sin embargo, apuntarle a este balance, puede ser difícil. Piense sobre su audiencia y sus metas. ¿Qué quiere que su arte logre? ¿Quiere evocar simpatía? ¿Provocar búsqueda interna profunda? ¿Hacer que las personas llamen a su Senador? El arte puede hacer todas estas cosas, pero solo si el arte y ele menaje están balanceados. Se sabe que se ha golpeado el oro cuando se es capaz de decir algo tan claro que difícilmente necesita decirse pero quedo grabado en cómo se ha dicho.
Originally published in Beautiful Trouble.
Ejemplos del mundo real

A beautiful Amnesty International street art project highlighting the plight of six individuals who have suffered human rights abuses.

This 2002 documentary film that depicts the use of music in the struggle against apartheid in South Africa.

Shepard Fairey explains his 'We the People' inauguration protest posters.