Principio

El cambio es la única constante

Los nuevos comienzos son no sólo son deseables o posibles, sino que también son tan necesarios como el aire que respiramos.

En breve

No es sólo el status quo el que tiene que cambiar, sino que el status quo dentro de nuestras propias cabezas. ¿Cómo podemos esperar cambiar el mundo sin cambiar también la forma como cambiamos el mundo?

Nada es permanente a excepción del cambio.

— Heráclito

Los activistas buscan la justicia bajo circunstancias de tiranía, la verdad en circunstancias de dominación, y la libertad en circunstancias de opresión. Buscamos un cambio porque deploramos el status quo — pero también porque reconocemos la necesidad de mejorar continuamente. Sin embargo, cuando se trata de nosotros mismos y las formas en que nos hemos acostumbrados a hacer las cosas, a menudo entramos en una etapa de olvido de lo más obvio y básico que conocemos y pedimos: el cambio.

El cambio empieza por uno mismo. No sólo deben cambiar nuestras circunstancias sociales, políticas, ambientales y económicas, también debemos cambiar nosotros (ver: PRINCIPIO: Be the change you want to see in the world). Para ser eficaces, nuestros enfoques y métodos siempre deben ser revisados, evaluados y ajustados. Debemos estar dispuestos a reconocer y cambiar nuestras propias mentalidades obsoletas y abandonar todas las constantes. Si de verdad queremos cambiar el mundo, hay que reconocer que el cambio es la única constante.

Este proceso de acción-reflexión es un viaje continuo de aprendizaje que, como un círculo, no tiene principio ni fin.

Al actuar desde la premisa de que el cambio es la única constante, te das cuenta (en breve) de que no hay una sola forma "correcta" para participar en la acción colectiva, sino más bien muchas maneras "correctas". Para que el cambio se materialice, dicha acción debe permanecer en un estado de desarrollo continuo. Este proceso de acción-reflexión es un viaje continuo de aprendizaje que, como un círculo, no tiene principio ni fin (ver: PRINCIPIO: La práctica hace al maestro).

Por ejemplo, cuando se lanza un movimiento o campaña por primera vez, puede comenzar con un grupo de cinco y un proceso de toma de decisiones en particular. Con el tiempo este grupo crece de acuerdo con su modo de funcionamiento, pero cuando tu grupo crece a 50 organizadores, tu situación va a ser muy distinta, y hay que aceptar el hecho de que el proceso de toma de decisiones tendrá que cambiar. Esto se aplica a muchos elementos de campaña, desde el reclutamiento hasta la táctica, organización y más.

Aceptar el principio de que el cambio es la única constante nos ayuda a ser más abiertos a la retroalimentación y las ideas de los demás. El hecho de que una nueva perspectiva no esté de acuerdo con la tuya, o incluso si anula una creencia profundamente arraigada en la mayor parte del grupo, no quiere decir que debe ser desechada. Por el contrario, es en este momento que el grupo debe hacer una pausa y repensar su forma de pensar. Deja de lado tu ego, sé humilde y aprecia las ideas y perspectivas de los demás. Busca enfoques nuevos y eficaces para tu campaña.

Además, sólo porque una táctica funciona una vez, no significa que debemos usarla una y otra vez (ver: PRINCIPIO: No te enamores de tus tácticas). Tenemos que sentirnos cómodos con la experimentación y la posibilidad de fracaso (ver: PRINCIPIO: Que el fracaso te haga avanzar); sólo de esta manera vamos enriquecer nuestro aprendizaje y mejorar.

Por último, ten en cuenta el contexto más amplio (ver: PRINCIPIO: Conoce el terreno cultural) además de las circunstancias locales (ver: PRINCIPIO: Conoce a tu comunidad). Las dinámicas sociopolíticas de nuestro mundo hoy en día son vibrantes y complejas, lo que nos obliga a estar siempre observando, analizando lo que está pasando y entendiendo cómo los cambios en las dinámicas podría afectar nuestra campaña.

Aprende más

How Diversity Makes Us Smarter
Katherine W. Phillips, Greater Good Magazine, 2017
Concepts Used
Paulo Feire