En breve
Los dos valores de fundamento de la toma de decisiones consensuada, que son más importantes que la forma en sí misma, son el empoderar a cada persona a participar totalmente y, respetar y ajustar las diversas opiniones.
El problema no es tomarse el poder sino quien lo ejerce”.
— Subcomandante Marcos
La toma de decisiones consensuadas es un método igualitario e inclusivo para alcanzar acuerdos basados en la participación activa y consentida de los miembros de un grupo para lograr una decisión colectiva. La toma de decisiones consensuada se enfoca tanto en los procesos subyacentes y valores como en la decisión misma. La palabra consenso tiene sus raíces en el latín consentire, que significa “experimentar o sentir juntos”.
El consenso está arraigado en muchos modelos descentralizados que practican la democracia directa alrededor del mundo — desde pueblos panchayats en la India hasta la Confederación Indígena Haudenosaunee (aka Iroquois), desde reuniones de Quaker hasta congresos anarquistas.
El consenso se encuentra en marcado contraste con simples procedimientos de votación o Robert’s Rules of Order, en los cuales se debaten las propuestas y luego se vota sobre estas, reglando lo que elijan la mayoría. El consenso, por otro lado, es una afirmación prefigurativa de nuestro poder para organizarnos de acuerdo a los principios de la democracia directa: horizontal, participativa, inclusiva, cooperativa, y no coactiva (ver: TEORÍA: Prefiguración). Como el autor David Graeber ha escrito sobre el consenso, “En definitiva, aspira a reinventar la vida cotidiana como un todo”.
Recuerde, el consenso es un medio para un fin, no un fin en sí mismo.
Un abuso común del consenso, sin embargo, es A common abuse of consensus, however, es un apego dogmático a las estructuras y formas con las que está asociado, lo que puede, algunas veces, ser tanto exclusivo y apartado como los sistemas que pretende reemplazar. Si esto sucede, la respuesta no debería ser “¡Bien, así es cómo funciona el consenso!” En cambio, es nuestra responsabilidad colectiva indagar dentro de las dinámicas que pueden haber estado creando esas reacciones negativas.
Existen cinco problemas comunes con el consenso que pueden llevar a la frustración. Primero, a menudo el consenso reproduce una regla mayoritaria creando campos sectarios entre quienes están de acuerdo versus aquellos que están bloqueados. Contrario a la creencia popular, el consenso no necesariamente significa un acuerdo unánime. Esta idea equivocada nos hace ver erróneamente la disidencia como una distracción u obstáculo, e incrementa la presión a través de la homogeneización de opiniones. Segundo, unas pocas voces pueden dominar una discusión, un problema que tiende a perpetuar el poder imbalanceado a través de la raza, clase, género y nivel educativo. Tercero, muy a menudo hay there is often una suposición errónea de que el silencio implica consentimiento, que puede terminar sofocando la discusión y considerar propuestas alternativas. Cuarto, los facilitadores tienen una tendencia infortunada de llevar a cabo formas encubiertas de poder más que de poder dirigiendo la conversación en función de sus propios prejuicios.
El quinto problema con el consenso es más fundamental y estructural. Irónicamente, la noción aparentemente buena de que todas las voces son iguales puede ocultar la incómoda verdad de la desigualdad sistémica. Casi inherentemente, el proceso de consenso puede absolvernos de examinar cómo el privilegio y la opresión moldea nuestros espacios.
En un esfuerzo por direccionar estos problemas, muchas comunidades y colectividades utilizan formas modificadas de consenso — por ejemplo, priorizar y tomar el liderazgo de las mujeres, las personas de color y aquellos directamente afectados por la decisión que está siendo tomada; facilitar la participación de grupos pequeños para asegurar una inmersión más comprometida; alentar más el debate y la discusión más que simplemente preguntar por bloques e incorporar activamente la anti opresión principios para prevenir opiniones perjudiciales de la marginalización histórica y las personas en desventaja.
El consenso puede ser hermoso y transformativo, pero solo cuando en las estructuras y los procesos se encuentran las necesidades y los deseos de aquellos comprometidos en este. Sino, puede ser sólo tan estricto como los sistemas de toma de decisiones más autoritarios. Recuerde, el consenso es un medio para un fin, no un fin en sí mismo.
Originally published in Beautiful Trouble.
Ejemplos del mundo real

Kahente Horn-Miller explains the Haudenosaunee (Six Nation Iroquois Confederacy) consensus-based decision making process.