En breve
Una campaña de desinversión es una forma efectiva de ejercer presión económica a una industria o Estado que está obteniendo ganancias a partir de la injusticia y la destrucción.
La lógica de la desinversión no podría ser más simple: si está mal arruinar el clima, está mal obtener ganancias de tales daños.
— Bill McKibben
Aquellos que invierten en Sudáfrica no deben pensar que nos hacen un favor; están aquí por lo que pueden obtener de nuestra mano de obra barata y abundante, y deberían saber que están respaldando uno de los sistemas más atroces.
— Arzobispo Desmond Tutu
Una campaña de desinversión es una forma efectiva de ejercer presión económica sobre una industria o Estado que está obteniendo ganancias a partir de la injusticia y la destrucción. La idea es que la liquidación de acciones, contratos cancelados y actos similares desalienten a los inversionistas potenciales y produzcan suficiente presión económica para obligar al objetivo de la campaña a cumplir son sus demandas. Una campaña de desinversión ayuda a aislar políticamente al objetivo y limitar su capacidad de actuar con impunidad.
La táctica se volvió notoria en los años ochenta, cuando se utilizó para ejercer presión económica sobre el gobierno de Sudáfrica, lo que ayudó a obligarlo a abolir su política racista y los crímenes del apartheid. Recientemente, la táctica ha sido utilizada en su mayoría por activistas relacionados con la solidaridad hacia Palestina y también con el movimiento global por la justicia climática. Ambas campañas arrojaron luz sobre el poder y la versatilidad de las campañas de desinversión.
Aunque el eje fundamental de una campaña de desinversión es ejercer presión económica directa o indirecta sobre el objetivo, la función más importante de la campaña es a menudo claramente moral y política.
El movimiento global por la justicia climática ha elegido enfocarse en la industria de los combustibles fósiles, identificándola como el obstáculo principal que bloquea la toma de acciones serias contra el cambio climático. En las negociaciones sobre cuestiones climáticas, llevadas a cabo el año 2015 en París, 500 instituciones se comprometieron a desinvertir su capital de compañías de combustibles fósiles, al tiempo que muchos estudiantes lanzaban campañas de desinversión para convencer a sus universidades de que desinvirtieran. Hasta ahora, la campaña ha ganado promesas de desinversión de hasta US$3.4 billones — una señal de de que la opinión pública se está volviendo contra la industria de los combustibles fósiles.
A menudo, una campaña de desinversión se enfoca en objetivos secundarios ya que el objetivo primario es demasiado poderoso o está muy lejos de la vida diaria de sus partidarios como para ser presionado directamente (ver: HISTORIA: Taco Bell Boycott). Así es como ha operado el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones dirigido por activistas palestinos. En 2008, por ejemplo, el movimiento BDS hizo un llamado a la desinversión de Veolia, una compañía multinacional francesa que estaba involucrada en la construcción de un sistema ferroviario ligero en Palestina. Dicho sistema conectaría Jerusalén con asentamientos ilegales, violando las legislaciones internacionales y los derechos humanos de los palestinos. Después de que muchas personas de todo el mundo ejercieran presión, y tras perder miles de millones de dólares en contratos a nivel mundial, Veolia declaró oficialmente en 2015 que finalizaría todos sus negocios relacionados con la ocupación de Israel en Palestina (ver: HISTORIA: Campaña Descarrila a Veolia). A través de varias victorias similares contra empresas que obtienen ganancias del régimen colonial, de ocupación y de apartheid de Israel, el movimiento BDS está ejerciendo una presión significativa para que Israel cumpla con las normas internacionales — mucho más de la que hubiera podido ejercer si se hubiera enfocado sólo en su objetivo primario.
Potencialmente, cualquier compañía o institución puede convertirse en un objetivo de campaña de desinversión, pero es absolutamente fundamental que el blanco se elija de forma estratégica (ver: PRINCIPIO: Elegir el objetivo sabiamente). Una vez que se ha elegido el objetivo, realice un mapa de poder [] (Power Mapping) que represente la red de relaciones del objetivo. Al poner en la balanza el rango de objetivos primarios y secundarios, los organizadores deberán considerar el grado de participación de cada blanco potencial en la causa en cuestión, y qué tan vulnerable puede ser el blanco a la presión o a la persuasión.
Aunque el eje fundamental de una campaña de desinversión es ejercer presión económica directa o indirecta sobre el objetivo, la función más importante de la campaña a menudo es claramente moral y política. La campaña sudafricana ayudó a aislar políticamente al régimen del apartheid. El movimiento BDS está obligando exitosamente a sectores más amplios de la opinión pública mundial a hacer frente a la criminalidad de la ocupación y la colonización de Israel en Palestina. Desde museos a campus universitarios, hasta grandes compañías de inversión, el movimiento de desinversión global en los combustibles fósiles está convirtiendo exitosamente a esta industria en una industria deshonesta y anulando su “licencia social.” Además, debido a que estas campañas de desinversión ponen un límite ético simultáneamente, y ofrecen numerosos blancos locales, y por lo tanto variados puntos de entrada (ver: PRINCIPIO: Crear muchos puntos de entrada), han sido particularmente efectivas para profundizar y ampliar los movimientos de los cuales son parte.
Casi todas las entidades que están se presionan para desinvertir se resisten o ignoran el llamado al inicio. Por lo tanto, es importante ser persistente y tener un plan intensivo al que apegarse hasta que el objetivo ceda a las demandas (ver: PRINCIPIO: Escalar estratégicamente). Recuerda: una campaña de desinversión es sólo una pieza de una estrategia multidimensional y a largo plazo, y la “victoria” sólo llegará después de varias gotas de pequeños éxitos que se continuarán acumulando hasta que caiga la última gota que colme el vaso - y gane.
Principio clave
La desinversión se enfoca en un objetivo secundario a la vez (por ejemplo, el patrocinio de British Petroleum al Tate Museum), para así aumentar la presión y la irritación popular contra el objetivo primario (en este caso, la industria de los combustibles fósiles), de manera que esta última sea aislada y, finalmente, no tenga más opción que ceder. Las personas comenzarán a identificar personalmente al objetivo primario con la injusticia que se está combatiendo, y terminarán por verlo como el obstáculo principal para una solución justa. La idea es desmantelar la red de apoyo de la que goza el objetivo, incluyendo clientes, patrocinadores, accionistas, o el público en general, hasta que éste acceda a las demandas de la campaña.
Ejemplos del mundo real

Updates from the global movement pushing for divestment from fossil fuels.

US universities vote to divest funds from companies complicit in the Israeli occupation and colonization of Palestine.