En breve
En 2014, para protestar contra la corrupción del gobierno y los altos índices de desempleo juvenil, unos jóvenes activistas pintaron dos cerdos de color amarillo (el color del partido gobernante) y los dejaron correr libremente por el parlamento de Uganda.
En junio de 2014, el presidente Yoweri K. Museveni y el parlamento ugandés presentaron el informe de gobierno y presupuesto nacional, sin mencionar la escandalosa tasa de desempleo de 84% entre los jóvenes de Uganda – más de 10 millones de gente joven, alrededor de un tercio de la población del país.
A veces la risa puede ser la forma más efectiva para disipar los miedos de la gente y pinchar el aura de invencibilidad de un líder.
Esto incitó a un pequeño grupo de activistas a meter dos cerdos pintados de amarillo (amarillo es el color del partido gobernante, el Movimiento de Resistencia Nacional (NRM)) en el parlamento de Uganda a escondidas, para protestar contra la corrupción del gobierno y los altos índices de desempleo juvenil. Esta acción no violenta fue inspirada por una propuesta similar en Kenya similar protests in Kenya un año antes, pero esta vez los activistas tomaron una aproximación más bromista, soltando a los cerdos dentro del parlamento, en vez de afuera.
Los cerdos son conocidos por su avaricia y en ocasiones por su comportamiento caníbal – cuando están hambrientos, a veces se comen a sus propias crías. El mensaje de la protesta: el gobierno de Museveni actúa de manera similar, “comiéndose a la juventud de Uganda” para alimentar su propia avaricia. Los dos cerdos representaban al presidente y al primer ministro, quienes eran responsables de aquella situación catastrófica y los principales beneficiarios de la corrupción.
El parlamento de Uganda se escogió como el sitio de la manifestación porque es el lugar donde todas las instituciones gubernamentales y los que toman las decisiones se reúnen para discutir y aprobar las leyes que perpetúan la corrupción, la injusticia, la opresión y la explotación. Los cerdos tenían mensajes pegados en las orejas que condenaban la corrupción. Además, los dos jóvenes activistas que liberaron a los cerdos vistieron camisetas blancas con letras rojas denunciando el desempleo juvenil, la corrupción y la extravagancia del gobierno.
Al equiparar al presidente dictatorial y a su primer ministro con cerdos, la acción fue diseñada para avergonzar a las dos autoridades mayores de Uganda, y denunciar su negligencia permanente con respecto a la situación de la juventud. Inesperadamente, sin embargo, la atención pública se concentró principalmente en la violación a la seguridad del parlamento y en la burla que ésta supuso de los alardes del gobierno sobre su política de seguridad. Esto resultó no ser del todo malo, pues una burla tal de las fuerzas de seguridad desnudó completamente al dictador, y creó una situación lo suficientemente embarazosa para que el inspector general de la policía tuviera que intervenir e investigar. Al final, la acción desvió la atención al tema y desató un amplio debate sobre el mismo. Las personas detrás de la acción fueron invitadas constantemente a programas de televisión y radio para hablar de la protesta de los cerdos amarillos, lo que representó muchas oportunidades para difundir su mensaje a un público más amplio, al que de otra forma posiblemente no hubieran podido llegar.
Táctica clave
Al traer a un animal salvaje a los espacios del poder, la protesta de los cerdos amarillos destrozó el decoro, socavó la autoridad y causó un escándalo nacional. Pero fue más que una perturbación por el simple hecho de perturbar; fue una perturbación simbólica y efectiva fundamentada en una comprensión clara de la cultura y la ética de Uganda. No hay mejor símbolo de la corrupción que se desboca en los niveles más altos del poder, que un cerdo codicioso y caníbal pintado con los colores del partido de gobierno, corriendo por el parlamento.
Principio clave
El presidente Museveni ha tratado sistemáticamente de representarse como invencible, incluso se autodenomina Sebalwanyi (que en términos generales significa “guerrero de guerreros”). Al mostrar la facilidad con que unos cerdos podían entrar y pasearse por el edificio del parlamento sin ser notados, la acción socavó la pretenciosa imagen del presidente y lo expuso al ridículo. A veces la risa puede ser la forma más efectiva para disipar los miedos de la gente y pinchar el aura de invencibilidad de un líder.